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miércoles, 24 de agosto de 2011

La drogadicción puede usar la misma vía neural que la apetencia ancestral por la sal

En una investigación, se ha llegado a la conclusión de que las drogas adictivas pueden estar valiéndose de las mismas neuronas y conexiones cerebrales que sirven a un apetito antiguo y potente: el de comer cosas saladas.

Los seres humanos necesitamos sal (cloruro de sodio), para regular el agua en el cuerpo, transportar nutrientes, transmitir impulsos nerviosos o contraer los músculos, entre otras cosas. Un humano adulto contiene, en promedio, cerca de 250 gramos de sal. Ésta se pierde constantemente a través del sudor y de la orina, y se restituye con la dieta.

La sal es muy común ahora, fácil de obtener y barata, lo que ha hecho que muchas personas la consuman en exceso. Sin embargo, desde el amanecer de la civilización, y hasta hace no mucho más de un centenar de años, era uno de los productos alimentarios más buscados. En el sur de África, donde aparecieron los primeros seres humanos, la sal disponible era limitada, y rápidamente perdida a través del sudor. Las personas con una mejor capacidad metabólica de retener sal pudieron tener una ventaja significativa frente a otras para sobrevivir.

Un nuevo estudio, sobre roedores, hecho por el equipo de Wolfgang Liedtke de la Universidad Duke, en Estados Unidos, y Derek Denton de la Universidad de Melbourne, en Australia, muestra cómo ciertos genes están regulados en una parte del cerebro que controla el equilibrio de la sal, el del agua, el energético, la reproducción sexual, y otras funciones o parámetros: el hipotálamo.

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Mina de sal. (Foto: NASA) 
 
Estos científicos han descubierto que los grupos de genes activados mediante la estimulación de un comportamiento instintivo, el apetito por la sal, son los mismos grupos de genes regulados por la adicción a drogas como la cocaína o la heroína.Lo descubierto en este estudio tendrá importantes repercusiones médicas, y podría conducir hacia un nuevo modo de ver las adicciones, y también servir para atar algunos cabos sobre el impulso irresistible que las personas obesas tienen de comer productos ricos en grasas pero que también suelen contener mucha sal.

martes, 28 de diciembre de 2010

El Papel de los Genes en la Reacción al Alcohol

15 de Diciembre de 2010. Foto: BNLMuchos estudios han sugerido que las diferencias genéticas hacen a algunas personas más propensas a los efectos adictivos del alcohol y de otras drogas. Ahora, un equipo de científicos aporta las primeras evidencias experimentales que apoyan directamente esta idea, en un estudio con ratones.
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En el estudio llevado a cabo en el Laboratorio Nacional de Brookhaven, Estados Unidos, el equipo de Panayotis (Peter) Thanos comparó la respuesta del cerebro al consumo prolongado de alcohol, en dos variantes genéticas de ratones.

Una cepa de ratones carecía del gen para un receptor cerebral específico conocido como dopamina D2, el cual responde a la dopamina para generar sensaciones de placer y recompensa.

La otra cepa era genéticamente normal.
Información adicional en:Los investigadores escogieron para sus experimentos el citado receptor debido a que numerosos estudios previos en el Laboratorio Nacional de Brookhaven y en otras instituciones sugieren que la inoperancia o un bajo nivel de actividad de ese receptor en las personas tiende a hacerlas menos capaces de experimentar sensaciones placenteras cotidianas, y más proclives a caer en el alcoholismo, las drogas y hasta la obesidad, básicamente por necesitar una cantidad mayor de esas sustancias y de comida para sentir el mismo placer o sensación de saciedad que la gente normal siente con menos comida o menos alcohol, y sin tener que recurrir a las drogas.

En los ratones que carecían del receptor de dopamina (pero no en la cepa genéticamente normal) el consumo prolongado de alcohol resultó en cambios bioquímicos significativos en áreas del cerebro bien conocidas por estar involucradas en el alcoholismo y la adicción.

Este estudio muestra que los efectos del consumo crónico de alcohol sobre la química del cerebro están influenciados de manera crítica por la composición genética previa del individuo.

Los resultados de esta investigación pueden ayudar a explicar cómo el perfil genético de alguien puede interactuar con agentes externos (en este caso el consumo crónico de alcohol) para producir estos cambios sólo en algunos sujetos, y no en otros con un perfil genético menos vulnerable. El estudio respalda la idea de que los adecuados análisis genéticos a una persona podrían ponerla sobre aviso de su grado de riesgo genético ante el alcohol, lo que podría llevarla a adoptar una adecuada actitud preventiva.